DR-CAFTA Tratado de Libre Comercio de las Américas

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lunes, julio 17, 2006

El DR-Cafta

En días recientes, cuando suponíamos que se iniciaría el DR-CAFTA, el país no fue admitido por no cumplir el cronograma estipulado en el mismo acuerdo

Ahora las cosas parecen inciertas respecto a la fecha de entrada del DR-CAFTA. Es obvio que el acuerdo de libre comercio en el marco del mismo tratado con Centroamérica tiene sus beneficiarios y sus perdedores.

También resulta obvio que los potenciales perdedores luchan por arreglar algunos puntos, pero es algo de último momento, luego que los dos parlamentos (el de Estados Unidos de América y el de República Dominicana) ratificaran el acuerdo.

Desde esa última perspectiva veo difícil hacer alguna modificación. Primero, porque es un acuerdo ratificado por los parlamentos; segundo, porque al acuerdo, sin ponerlo en vigencia, nadie lo puede modificar; tercero, la última y única posibilidad de modificarlo es renunciando de manera unilateral, del lado dominicano, a dicho acuerdo, lo cual tendría fuertes repercusiones políticas en las relaciones con el socio norteamericano; y cuarto, porque el país no creó un mecanismo de revisión (salvaguarda) de algún contenido del mismo o de su totalidad.

Como el país se sumó a algo ya negociado por otros, en una prisa inducida por grupos de negocios específicos, la República Dominicana es la nación que tiene menores posibilidades de arreglar las cosas.

Veamos. Varios países centroamericanos, para no llegar al escenario dominicano, no llevaron a sus congresos el acuerdo y lo tienen en el limbo.

El acuerdo no es malo en sí. Sin embargo, el país se sumó a algo que no fue elaborado de acuerdo a una estrategia dominicana de desarrollo futuro, sino que nos metimos en algo para no estar afuera, para no quedarnos atrás de Centroamérica.

Es una pena, pero así fue. Todavía nadie, en nuestro país, sabe cuál es la estrategia a seguir, que quedaría de nuestra economía en 10 años.

El acuerdo, de otro lado, tiene contenidos políticos e institucionales que nada tienen que ver con aranceles y libre movilidad de bienes y servicios, como por ejemplo la obligatoriedad del país de realizar reformas institucionales, no permitir golpes de estado (cuando los auspiciadotes de los mismos fueron los propios EEUU), hay muchos escenarios que nos convierten en un estado más de la unión, quizás respetando los símbolos locales en el corto plazo (y sin recibir subsidios federales, como Puerto Rico).

Hasta el código procesal penal, anglosajonizado, fue un prerrequisito.

En el trayecto hay 14 legislaciones que debemos aprobar o reformar antes de iniciarse el acuerdo. Desde mi punto de vista, como el acuerdo no tiene vuelta atrás, el país debe adecuarse en lo interno para competir lo mejor que sea posible.

Por ejemplo, deberíamos estar preocupados por la armonización fiscal del sistema contable dominicano con el norteamericano (esencial para competir en condiciones parecidas.

Veamos solo el caso de la depreciación de activos en el sistema fiscal dominicano, donde no existe. En el norteamericano existe y en plazo breve).

Deberíamos darnos normas industriales, de servicios y de calidad y sanidad similar a las norteamericanas, lo cual nos protegería un poco. En una próxima entrega veremos la importancia de ese paso, y pondré el caso de los mangos dominicanos en el famoso DR-CAFTA.


Por Félix Calvo / El Caribe