DR-CAFTA Tratado de Libre Comercio de las Américas

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domingo, julio 30, 2006

Mejorando el DR-CAFTA

Más que lamentaciones o incidentes sin perspectivas, RD no tiene más opciones que avanzar en las reformas legales exgidas para iniciar el DR-CAFTA o no adherirse a el

El DR-CAFTA pudiera ser un gran instrumento de crecimiento económico en los próximos cuatrienios, sin dejar de ponderar las adecuaciones internas que en materia de negocios se producirían en el país.

Mientras más atención se preste a los daños colaterales, menos posibilidades de sobrevivir en los negocios tendrían aquellos sectores que se piensan afectados en el corto plazo.

No hay dudas de que la negociación tiene errores elementales (aceptada sin mecanismos de salvaguarda, sin condicionar el desmonte arancelario para los productores subsidiados en Estados Unidos a la eliminación de esos subsidios, federales o locales, o la imposición de tasas arancelarias equivalentes a los subsidios recibidos por productos, etc.).
Sin embargo, quien hizo la ley no pensó en las trampas posibles. En materia de trampas los norteamericanos son muy buenos y deberíamos copiar de ellos.

El acuerdo reconoce las leyes de ambos países al momento de firmarse el DR-CAFTA, por lo que ya aprobado no pueden introducirse reglamentos o leyes nuevas no contenidas en ese acuerdo.
Es en ese detalle del acuerdo que la República Dominicana tiene sus grandes posibilidades de superar una mala negociación producto más de la ignorancia técnica de los jefes negociadores que de la mala fe. O peor, de inducir a un gobierno a la prisa porque otros se irían delante y, vaya mito, nuestras zonas francas se marcharían a Centroamérica con las secuelas correspondientes.

Las posibilidades nuestras están en los detalles. Deberíamos identificar las debilidades por sectores y adoptar, donde sea posible, como en control de calidad, etiquetado en español, normas de calidad, industriales, de salud, fitosanitarias, etc. todas las reglamentaciones norteamericanas en esas materias, crear las instituciones para administrarlas, naturalmente con equipos, laboratorios y profesionales de alta calificación. De esa manera daríamos a los norteamericanos el mismo trato que ellos nos reservaron.

En la última entrega dije que pondría el caso de los mangos dominicanos y su trato en el DR-CAFTA. Tenemos, como Chile, un enorme potencial en frutales y el mango es esencial en ese proyecto. En el tratado, nuestro mango es sometido a “ultrajes” antes de poder llegar al consumidor norteamericano en su condición natural.

La presión de los productores norteamericanos fue decisiva. Ellos tienen todas las variedades de mangos, pero no la calidad del terreno ni la temperatura, contrario a nosotros que producimos mangos con olor y dulzor extraordinarios, manjares.

Pues bien, nuestros mangos deben ser exportados en pulpa o someterlos a tratamientos de altas temperaturas que al final eliminan los dones naturales del mango nuestro (se quedan sin olor y el dulzor se convierte en agrio), lo cual reduce nuestra calidad a la de los productores norteamericanos.

A pesar de ese escenario no debemos dejar de aumentar nuestras plantaciones de mangos, pues al final, si vienen tratados de libre comercio con México o Canadá, podemos introducirlos de todas maneras. O pedir la revisión del caso.

Félix Calvo es economista
voperalta@msn.com


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