DR-CAFTA Tratado de Libre Comercio de las Américas

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domingo, julio 30, 2006

¿OMC vs DR-Cafta?

Diversas organizaciones han comenzado a cuestionar la relación entre el Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y República Dominicana con Estados Unidos (DR-Cafta) y los acuerdos alcanzados en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

De acuerdo al estudio de Oxfam, “el Cafta discrimina a los campesinos centroamericanos”, el tratado no contempla ningún trato diferenciado ni especial para los productos de la región, lo que deja en seria desventaja a los productores de la región, incapaces de competir en condiciones de desventaja dados los altos subsidios a la producción y la exportación, afirma Carlos Galián Barrueco, oficial de Incidencia Política de Oxfam Internacional.

El representante de Oxfam señala que “esto rompe con el espíritu de la propuesta de los Productos Especiales, que permitiría la exclusión de varios productos y sólo para el caso de los países en desarrollo”.

En esta línea agrega que Estados Unidos excluyó no solamente el azúcar sino otros 47 subproductos de la misma, denominados partidas arancelarias, mientras Centroamérica solamente lo hizo con una, en lo que Oxfam reconoce como el trato de países pobres al país más grande y desarrollado”.

Además, el DR-Cafta estableció el derecho de todas las partes a aplicar salvaguardias. Estados Unidos con este tratado podría aplicar salvaguardia especial a 120 líneas arancelarias, mientras que Centroamérica sólo lo podrá hacer a 60, es decir la mitad.

El estudio de Oxfam señala que muchos de los aranceles acordados con el DR-Cafta podrían bajar todavía más en el marco de la OMC.

Según Galián, el DR-Cafta pretende eliminar los aranceles, mientras que la OMC establece una reducción estratificada de los mismos.

Esto puede significar un impulso para los productos de exportación, mientras que supone un grave riesgo para los de consumo interno que no tienen capacidad de competir, como los granos básicos, carne, lácteos, quedando desprotegidos.

Sin embargo, la directora de Organismos Internacionales, del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific), Saramelia Rosales, sostiene que no hay contradicciones entre lo que establecen ambos acuerdos, dado que el proceso de apertura del país ha bajado los aranceles progresivamente desde hace casi 10 años.

Dijo que en el caso de los aranceles, los que ya tiene aplicados, Nicaragua están muy por debajo de lo que establece la OMC, “en el caso del azúcar tenemos un arancel del 100 por ciento en OMC, y lo que aplicamos por efecto de negociaciones es 50 por ciento”.

Indicó que adicionalmente en el grupo de los 33 que aglutina a países poco desarrollados, se está impulsando la definición de productos especiales para países en desarrollo y la aplicación de salvaguardias especiales a productos altamente sensibles.

Pero también, según Oxfam, hay contradicciones entre el tratamiento que ambos dan a los aranceles consolidados y los aplicados.

Los primeros son un techo que se pueden aplicar, mientras que los segundos son los que realmente se están aplicando.

En este sentido la OMC “permite aumentar los aranceles aplicados siempre que se mantengan por debajo de los aranceles consolidados”, el DR-Cafta no permite ningún aumento en estos aranceles.

Otra diferencia sustancial, sostiene Galian es que la OMC toma como referencia para la reducción arancelaria los aranceles consolidados, mientras que el DR-Cafta toma como referencia los aplicados, que en el caso de Centroamérica son inferiores.

Pero en el caso del azúcar, afirma, el caso es más agudo. Si bien Centroamérica le dio una concesión significativa, estableció mecanismos de compensación adicional como el dejar fuera 47 partidas arancelarias de derivados del azúcar que no podrán entrar libremente a Estados Unidos, mientras que éstas sí lo podrán hacer hacia Centroamérica, “hablamos de todos los derivados del azúcar”, dijo.

Una de las principales preocupaciones de República Dominicana está centrada en revisar el peligro que esto representa en el tratado principalmente para el jarabe de maíz.

De acuerdo con el estudio, Estados Unidos podría hacer uso de “un mecanismo de compensación de azúcar y sus derivados”, que permite a Estados Unidos compensar a los productores centroamericanos para que no hagan uso de sus cuotas de exportación.

Por otro lado, agrega que los acuerdos del DR-Cafta no establecen ningún tipo de trato especial ni diferenciado de Estados Unidos como país desarrollado, tal y como lo establece la OMC, “el trato especial y diferenciado de esos países será parte integrante de todos los elementos de la negociación, con inclusión de la fórmula de reducción arancelaria, el número y el trato de los productos sensibles, la ampliación de los contingentes arancelarios y el período de aplicación”. Es decir, el istmo negoció de igual a igual con Estados Unidos.

Para el caso de Nicaragua, los negociadores oficiales del Gobierno han insistido en que el país fue el que mejor negoció y que además logró una mayor protección para sus productos.

No obstante, este trato de igualdad deja sin opciones a la región a la hora de negociar reducciones arancelarias en la OMC, tal y como está previsto para la próxima reunión de esa organización en Hong Kong, en diciembre próximo.

CONTRADICCIONES SUPERABLES

El rector del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae), Roberto Artavia, reconoce que hay contradicciones, pero que de acuerdo con las Constituciones de cada país, éstos pueden operar bajo las reglas del tratado y no necesariamente con las reglas multilaterales, como lo ha hecho Estados Unidos que pertenece a la OMC, pero que “ha manejado sus relaciones de manera bilateral”.

Además, recomienda que no se debe perder de vista que Estados Unidos es el principal socio comercial de Centroamérica, un punto en el que se debe pensar detalladamente “no me jugaría negociar con Estados Unidos en un foro multilateral cuando lo podemos hacer de manera bilateral”.

En este sentido señala que no hay que olvidar que Estados Unidos acoge las disposiciones de la OMC “cuando quiere, y cuando no quiere no lo hace”, aunque hace la salvedad de que en el caso de México, respetaron todas las cláusulas establecidas, lo que da un margen de seguridad adicional.

Artavia sostiene que por cada dólar que Nicaragua exporta, 56 centavos van destinados a Estados Unidos, lo que demuestra la importancia del comercio con ese país.

¿RETROCESO?

No obstante Orlando Núñez Soto, director del Centro para la Promoción, la Investigación y el Desarrollo Rural y Social (Cipres), considera que sí hay serias contradicciones, ya que en el marco de las negociaciones de la OMC se contaba con el respaldo de todos los países miembros mientras que en el DR-Cafta, Centroamérica va sola.

“Es un retroceso, para todo lo que habíamos logrado los países subdesarrollados en la OMC”, resalta en un debate que según él no le interesa a Estados Unidos.

En este sentido la directora de organizaciones internacionales del Mific, Saramelia Rosales, sostiene que el denominado Grupo de los 33, conformado por países en desarrollo, ha impulsado una iniciativa encaminada a evitar una reducción de los aranceles más allá de los aceptable por los países pobres y la utilización de salvaguarda para productos altamente sensible.

En el caso específico del DR-Cafta, Rosales apunta que el mismo tratado establece que después de diez años se hará una evaluación del cumplimiento del tratado y que permitirá estudiar la posibilidad de aplicar medidas de salvaguarda en caso de que Estados Unidos mantenga los subsidios.

EL FANTASMA DE LOS SUBSIDIOS

La principal preocupación de los países del istmo tiene que ver con los subsidios, un problema que aún en la OMC todavía sigue provocando encendidas disputas.

Se estima que Estados Unidos otorga 18 mil millones de dólares anualmente en subsidios, tanto internos como para la exportación, y que no son más que una exportación de impuestos a los diferentes mercados.

Hay acuerdos para reducir los subsidios a las exportaciones pero no así para las “ayudas internas”, que son el principal enemigo de la competitividad agropecuaria internacional, afirma Oxfam.

Según Carlos Galián, de Oxfam, no hay garantías sobre las medidas que la región pueda aplicar para protegerse ya que no quedó totalmente claro el mecanismo de implementación. Una falta de claridad que incluso el sector arrocero ha estado señalando y exigiendo al Gobierno una definición exacta de cómo se va a aplicar en caso que su socio comercial las mantenga.

En tal sentido, la OMC es clara al presionar por la eliminación de los subsidios, pero no establece el calendario para hacerlo.

Según Oxfam, el DR-Cafta no reconoce este aspecto en el tratado, pese a que Estados Unidos tiene proyectado desembolsar 4,528 millones de dólares en créditos para la exportación, lo que ha sido considerado por la Unión Europea como una especie de subsidio a la exportación.

En cuanto a las ayudas domésticas o subsidios internos, la OMC propone una reducción del 20 por ciento desde el primer año, según el estudio. Pero este es un tema que en el DR-Cafta ni siquiera se discutió.

Rosales, del Mific, sostiene que la legislación que establece el tratado va complementada con las impulsadas desde la OMC, de forma que en el caso de los subsidios hay un mandato de ir eliminando gradualmente los subsidios.

En 2005, Estados Unidos ha previsto desembolsar casi 18,000 millones de dólares en apoyos a los productos agropecuarios: pagos directos, pagos contracíclicos, créditos a la comercialización y pagos diferidos. Los principales productos beneficiados son el maíz y el algodón, con más de 7,600 y 4,700 millones de dólares en apoyos, respectivamente. Otros productos altamente subsidiados son la soya, el trigo, los derivados lácteos, el arroz, el sorgo y el maní, denuncia Oxfam.

El próximo lunes se realizará un foro para debatir este tema, en el que participarán el Gobierno y organizaciones de la sociedad civil, a partir de la premisa que en julio se presentará el primer borrador para la conferencia ministerial OMC de Hong Kong.

LEY “TRANSGÉNICA”

De cara a la ratificación del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, Estados Unidos y República Dominicana (DR-Cafta), la Alianza de Protección a la Biodiversidad presentó ante diputados de la Asamblea Nacional un anteproyecto de ley para la regulación de los organismos genéticamente modificados, conocidos como transgénicos.

La diputada sandinista Alba Palacios, explicó que la iniciativa de ley para la regulación de los transgénicos es muy importante para proteger a los consumidores de la introducción masiva de este tipo de productos.

La diputada reconoció que a través de la ley se crearán organismos de supervisión, donde participarán las organizaciones de la sociedad civil que son las que le darán la fortaleza para poder incidir en la regulación que el Gobierno tiene que hacer para controlar la introducción de estos organismos.

Julio Sánchez,del Centro Humboldt, indicó que la finalidad de la ley se basa en prevención de riesgos en la salud humana, protección de la diversidad biológica y la seguridad ambiental.

"El proyecto sería de orden público e interés general, y constituiría la base para la construcción de un marco de bioseguridad", señaló Sánchez. (LA PRENSA/Ricardo Guerrero)

EMPRESARIOS VENEZOLANOS A LA ESPERA

La ratificación del Tratado de Libre Comercio, de Estados Unidos con Centroamérica y República Dominicana (DR-Cafta), alentaría la llegada de inversiones de Venezuela a Nicaragua. Un grupo de empresarios del país sudamericano aseguraron estar dispuestos a invertir en sociedad con empresarios nicaragüenses, en seis sectores económicos.

Carlos Sequera, quien coordina una misión de Venezuela de visita en Managua, confirmó que están explorando la posibilidad de invertir en Nicaragua en la industria petrolera y petroquímica, la agricultura de alta tecnología, el turismo, las telecomunicaciones, la minería y la construcción.

"Estamos aquí en primer término porque tenemos confianza en este país y porque creemos que en Nicaragua se pueden hacer asociaciones con empresarios venezolanos y nicaragüenses, que tengan como fin no sólo el desarrollo económico sino también el desarrollo social", declaró Sequera, cuya misión sostuvo reuniones de trabajo con el Presidente de la República, Enrique Bolaños, y el canciller Norman Caldera.

"Nos parece Nicaragua, primero por su estratégica ubicación geográfica y por el acuerdo de libre comercio que ha hecho junto al resto de Centroamérica con Estados Unidos. Nicaragua tiene el principal mercado del mundo que, al estar abierto, va a permitir que empresas venezolanas inviertan en Nicaragua y desarrollen proyectos a largo plazo", argumentó Sequera.

Al ser consultado sobre el enfrentamiento de poderes que vive Nicaragua, Sequera respondió: "No le tenemos miedo al debate político. No obstante, dijo que "lo importante es el respeto de la propiedad, y la defensa de la seguridad jurídica, que permiten que un inversionista tenga la seguridad de que su inversión va a ser respetada, como hasta ahora ha venido sucediendo en Nicaragua".

Adicionalmente la ministra de Fomento, Industria y Comercio, Azucena Castillo, afirma que de no ratificarse el tratado, se perderían muchas inversiones extranjeras. (LA PRENSA/Mario Moncada)

EN PERSPECTIVA

El DR-Cafta tendrá que enfrentar duros cuestionamientos en las próximas semanas por sectores de la sociedad civil y Poder Legislativo, cuando se inicie el proceso de ratificación. Desde su firma en mayo del 2004 a la fecha, no ha sido posible en el país. Ya lo hicieron Honduras, Guatemala y El Salvador, mientras está pendiente en Costa Rica, República Dominicana. EE.UU. y Nicaragua.


Luis Núñez Salmerón
www.bilaterals.org