DR-CAFTA Tratado de Libre Comercio de las Américas

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domingo, julio 30, 2006

RD-CAFTA: Un Futuro Prometedor

Cuando estuve en este podio la última vez en febrero de 2004, el país estaba a tres meses de elecciones presidenciales, a dos semanas de concluir las negociaciones y firma del tratado de libre comercio el RD-CAFTA, por sus siglas en inglés - habían pasado dos semanas desde que se celebrara el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. El dólar se cambiaba a 49 pesos y el país se dirigía hacia un prolongado período de crisis en el sector energético. Era un tiempo de aprensión, incertidumbre y ansiedad. Aplicaba la cita de un gran escritor “Este no era el mejor de los tiempos, pero era el único que teníamos”.

Han cambiado muchas cosas desde entonces – la elección de un nuevo presidente a través de unas elecciones libres y transparentes. Se volvió a negociar un nuevo acuerdo stand-by con el Fondo Monetario Internacional. La situación del sector energético ha mejorado y los participantes de este importante sector están trabajando en un plan de estabilización, que cuenta con la asistencia del Banco Mundial a través de un préstamo de $150 millones de dólares. El peso ha experimentado una fuerte apreciación y aunque se debate los efectos de la tasa de cambio, en los diferentes sectores de la economía, todos podemos estar en que la estabilización de la prima ha restablecido la confianza y la esperanza de los dominicanos en un mejor futuro, ya que vemos como se están revertiendo las tendencias negativas de la economía.

De hecho, el Secretario del Tesoro de los Estados Unidos, John Snow, elogió al Presidente Fernández en un almuerzo privado celebrado recientemente en Washington cuando mencionó que la República Dominicana estaba “over-performing” (dando mucho más de lo que se exigía) en sus compromisos con el Fondo Monetario Internacional. Esto de un país que el Fondo consideraba el año pasado era su peor crisis en el hemisferio. Asimismo, Moodys mejoró la clasificación de la deuda soberana de la República Dominicana.

Estoy convencido de que la República Dominicana se encuentra en un momento decisivo de su historia. He observado y he ayudado a que este país salga de la crisis de la cual todos hemos sido testigos, y ahora surge el potencial para una transformación rápida y fundamental. Permítanme ser optimista. Veo un futuro extremadamente prometedor para el pueblo dominicano – siempre y cuando los líderes de las tres ramas del Gobierno se aferren al principio de que su deber es asegurar el bienestar de la sociedad dominicana en su totalidad. O sea, de que tienen que decidir si van a promover los intereses estratégicos de la República Dominicana o los intereses de ciertos sectores especiales. El mundo está pendiente.

Como dijo el Presidente George W. Bush el 12 de Mayo junto a los cinco presidentes de Centroamérica y el Presidente Leonel Fernández en la Casa Blanca, y cito: “Nuestros intereses mutuos son la prosperidad para nuestra gente y la paz en la región. Hoy, una parte del mundo que una vez se caracterizaba por la opresión y las dictaduras militares ve su futuro en elecciones libres y comercio libre. El tratado de libre comercio será una de esas grandes fuerzas, ya que entrará en vigencia en una fecha escogida por los Estados Unidos y los otros países que lo han ratificado. Tendré mucho que decir sobre CAFTA más adelante. Pero, primero, permítanme mencionar algunos de los otros elementos que formarán parte de esa inminente transformación:

Las oportunidades tecnológicas que brinda la globalización, incluyendo cambios fundamentales en las telecomunicaciones, el transporte y la transferencia de tecnologías;

El continuo desarrollo de los servicios en República Dominicana, especialmente el sector turismo;

El fortalecimiento financiero y fiscal que surgirá de las medidas acordadas con el Fondo Monetario Internacional;

El flujo continuo de remesas de los dominicanos residentes en el extranjero, principalmente en los Estados Unidos, y que supera los dos mil millones de dólares al año, cifra equivalente a aproximadamente un 12% del Producto Interno Bruto (PIB);

El potencial aumento de la inversión extranjera en el país, ya que el país ofrecería mayor seguridad, certeza y condiciones más estables para los negocios; y

El creciente número de empresarios dominicanos que a menudo son educados en los Estados Unidos, quienes traerían consigo una nueva visión de prosperar en los mercados libres internacionales.

Mientras me preparaba para hablar con ustedes hoy, pensé en hacer una lista de “las diez cosas positivas del tratado de libre comercio”. De hecho, encontré más de diez, y divido estos beneficios en tres categorías:

La primera:

Beneficios fundamentales e inmediatos derivados de los cambios producidos por el RD-CAFTA;

La Segunda:

Beneficios para la comunidad empresarial en general; y

La Tercera:

Transformaciones fundamentales – los cambios y retos que el país tendrá que enfrentar de manera acelerada debido al RD-CAFTA.

Vamos a hablar sobre la primera categoría. Los beneficios fundamentales del tratado de libre comercio son aquellos que los economistas podrían llamar “efectos de primer orden” – los efectos inmediatos y los muy predecibles resultados de una re-estructuración económica como la que contempla este tratado.

(1) El primero de estos beneficios es la garantía de acceso permanente al mayor y más libre mercado del mundo. Tanto República Dominicana como otros países del Caribe se han beneficiado muchísimo, desde los años ochenta de las concesiones sobre tarifas aduanales por tiempo limitado que fueron aprobadas por el Congreso de los Estados Unidos con la intención de incentivar el crecimiento económico del Caribe y de sus exportaciones. Mientras que el 90% de las exportaciones dominicanas son introducidas en los Estados Unidos libre de impuestos debido a la legislación especial de comercio para la Cuenca del Caribe y que vence en el año 2008, bajo el tratado RD-CAFTA esa cifra será de un 99.6 % por tiempo permanente. De esta manera, los exportadores podrán invertir en el país sabiendo que las reglas del juego no van a cambiar.

(2) Otro “efecto de primer orden” será la eliminación de las tarifas sobre casi todos los productos manufacturados en los Estados Unidos, los cuales constituyen aproximadamente el 80% de las importaciones dominicanas provenientes de mi país. Esto reducirá de un 20 a un 30% de los costos de mercancías entregadas (CIF) de una gran cantidad de artículos que los dominicanos consumen diariamente. Habrá menores costos de importación para artículos como “repuestos de vehículos, herramientas de trabajos, mariscos, pescados, electrodomésticos, útiles escolares, pañales, computadoras, útiles tecnológicos y utensilios plásticos.”

La expectativa del pueblo dominicano, con razón, es que los ahorros en los costos se reflejen directamente en los precios de los artículos de consumo. Esto contrastaría con el dilema que han enfrentado algunas empresas durante el último año, cuando el peso aumentaba su valor dramáticamente. A pesar de la apreciación de la moneda, la mayoría de las compañías dominicanas han reducido los precios de los artículos con cierta lentitud, con aprehensión por futuras fluctuaciones en el mercado cambiario. En contraste con esa situación, y según cita el informe de la semana pasada del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), esta reducción de costo de “primer orden” es permanente y está separada de las incertidumbres del mercado cambiario. La reducción en los precios significa mayores ahorros y un mejor nivel de vida para los consumidores dominicanos.

(3) Un tercer beneficio sería las reglas y compromisos claros definidos en el RD-CAFTA. Con este nuevo esquema de transparencia se producirán mejores condiciones comerciales para las empresas en el país y la certeza de acceso a un mercado de casi trescientos (300) millones de consumidores, con un gran poder adquisitivo como es el de los Estados Unidos. De hecho los 40 millones de hispanos - quienes constituyen el grupo minoritario más grande de los Estados Unidos - son los hispanos de mayor poder adquisitivo del hemisferio. De acuerdo a la última edición de Newsweek que tiene en la portada al nuevo Alcalde de la ciudad de Los Angeles, con el título de Latino Power, el mercado hispano en Estados Unidos sobrepasa los US$630 mil millones, en una economía de casi US$12 billones. Estos dos aspectos, conjuntamente con la proximidad geográfica y los excelentes medios de transporte que nos unen, atraerán mucho más a los inversionistas extranjeros. De hecho, el país en su totalidad, se convertirá en una “zona franca” en lo relativo a la importación de insumos libres de impuestos, la creación del valor agregado dominicano, y la exportación de productos terminados, lo cual generará el empleo y las oportunidades que el país necesita. Esto es especialmente importante para la supervivencia de la industria textil, en vista de la competencia asiática. (Caucedo)

(4) Tan pronto como los Estados Unidos y la República Dominicana voten a favor del RD-CAFTA y se haya puesto en práctica sus obligaciones - esto puede ser dentro de un plazo de semanas o meses, los industriales dominicanos verán la necesidad de invertir e innovar, y actuarán rápidamente para ser más eficientes. De este modo los costos de producción serán más bajos. Al principio, esto será un reto, pero, a la larga, los beneficios se reflejarán en la economía y afectarán tanto los insumos industriales como los productos terminados y listos para llegar a manos del consumidor. En gran medida, se producirá un cambio en los recursos de “primer orden”. Los ahorros serán transferidos a los consumidores, aumentando su poder adquisitivo y elevando los niveles de demanda general en la economía. En teoría los productores dominicanos, ahora más eficientes, estarán mejor preparados para competir en el mercado global.

(5) Permítanme mencionarles, como el quinto y último punto dentro de la categoría de beneficioso, los esfuerzos que está realizando los Estados Unidos para invertir en programas de aumentar la capacidad comercial de las industrias dominicanas, con la expectativa de que los efectos se multiplicarán una vez que el TLC entre en vigor. Les pongo el ejemplo de los programas de asistencia técnica del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, diseñados para garantizar las condiciones sanitarias en la creciente exportación de mangos hacia los Estados Unidos. De forma similar, nuestras autoridades agrícolas han estado trabajando estrechamente con las autoridades sanitarias dominicanas para mejorar la calidad de los servicios de inspección sanitaria, así como otras medidas que permitan la exportación de la carne dominicana a los Estados Unidos. La Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) ha ayudado a crear nuevos sectores para la exportación agrícola, incluyendo la producción de vegetales chinos en la zona de La Vega, y está ayudando a organizar redes regionales para estimular el turismo y otras producciones agrícolas.

Como comentario aparte – verdaderamente aprecio el sabor, la textura y el gusto de los aguacates dominicanos; y, contrario a los comentarios de algunos de los productores de dicha fruta, los Estados Unidos no ha cambiado sus requerimientos mercadológicos para los aguacates. Nuestros inspectores, como se anunció el año pasado, han estado aplicando escrupulosamente los mismos estándares a los aguacates estadounidenses y los aguacates dominicanos – estándares que están diseñados para garantizar que el consumidor de mi país los reciba en su punto de madurez.

La segunda categoría de beneficios tiene que ver con la mejoría en los procesos operativos de las instituciones dominicanas – cambios que mejorarán el ambiente empresarial, pero que también pueden producir beneficios adicionales a la sociedad.

(6) El sexto beneficio es que el RD-CAFTA contiene medidas para mejorar la transparencia y prevenir la corrupción. Incluye compromisos específicos para proveer a las empresas y a los ciudadanos con un mayor acceso al proceso de toma de decisiones por parte del poder ejecutivo. EL RD-CAFTA incluye el compromiso del Poder Ejecutivo de elaborar reglas comerciales a través de procesos públicos en los cuales se solicita con anticipación los comentarios escritos sobre las propuestas. Esto formaliza el proceso de consulta pública.

(7) Como séptimo beneficio, el RD-CAFTA incluye el requisito explícito de que el gobierno realice licitaciones públicas para la compra de productos y servicios y para proyectos de construcción con valores superiores a montos definidos. Estas licitaciones estarán abiertas a la competencia internacional – en un proceso transparente que asegurará los efectos positivos de la competencia honesta, que entre otras cosas atrae a las firmas con las mejores credenciales y experiencia, y que tienen que someter propuestas competitivas que desalientan las comisiones exorbitantes que al final siempre acaba pagando el pueblo por el encarecimiento de las obras cuando no hay competencia. Por ejemplo, una licitación pública abierta e internacional sería el mejor enfoque para el Metro, o para cualquier otro proyecto costoso de transporte público.

(8) Estas mejoras, y el requisito de establecer en el comercio internacional que el soborno es una ofensa penal reforzarán el Estado de Derecho que los dominicanos han estado construyendo y reclamando desde mucho antes de mi llegada. Ese es el octavo beneficio. El Presidente Fernández ha insistido en medidas para investigar, perseguir y disuadir la corrupción desde los primeros momentos de su llegada al poder. Mejorar las leyes y la justicia son elementos críticos para un futuro próspero del país. La reputación de su país en cuanto a la aplicación de la ley, especialmente en la ejecución de contratos, obligaciones internacionales, y las leyes sobre banca, finanzas y propiedad intelectual tendrán un efecto directo sobre el nivel de la inversión y, por lo tanto, sobre el nivel del crecimiento sostenible. Como dije en mi última presentación formal ante ustedes, “el desempeño del Poder Ejecutivo y de las instituciones judiciales está siendo estrechamente observado por todo el mundo, para ver si podrán afrontar el reto. Y el pueblo dominicano, también está observando.”

Deseo que la justicia dominicana, aunque sea lenta, salga fortalecida en cada uno de los grandes casos que en la actualidad se encuentran en los tribunales dominicanos para que le den confianza al pueblo dominicano. Ese resultado solamente, sería más que suficiente para validar la expectativa de un futuro promisorio.

La última categoría de beneficios del tratado de libre comercio incluye aquellos a los que yo llamo los “beneficios de transformación” – cambios y retos que el país tendrá que enfrentar de manera acelerada debido al tratado.

(9) Nadie debe creer que el RD-CAFTA es la “varita mágica” que resolverá todos los problemas de la República Dominicana. El acuerdo si es una herramienta poderosa, y un medio para desencadenar un nuevo crecimiento vía el comercio y la inversión. Esto es, en esencia, la conclusión de un estudio reciente del Banco Mundial y es el noveno beneficio de mi lista.

Este estudio concluye: Que predecir los efectos del tratado de libre comercio es “más un arte que una ciencia”.

Para mí fue muy revelador estudiar las reacciones de los editores de los periódicos dominicanos sobre este análisis del Banco Mundial, tan positivo y realista. Por ejemplo, escuchen algunos de los titulares que se publicaron sobre este tema en varios matutinos dominicanos:

Uno de los principales periódicos que se publica en forma de tabloide desde el año pasado publicó esta noticia en la página 7, bajo el titular “La Pobreza Será el Desafío, aún con el CAFTA.”

Otro utilizó un gran titular: “Banco Mundial apoya TLC.”

Y un tercer periódico, perteneciente a un grupo industrial dominicano, dirigido por un buen amigo mío, en su estilo característico utilizó un gran titular en la primera página: “Banco Mundial Expresa Dudas sobre RD-CAFTA.”

La historia principal del RD-CAFTA sirve como una prueba de Rotschach – el examen psicológico en el cual un individuo estudia un diseño complejo y enigmático, y luego narra una historia sobre si mismo. Generalmente, esa historia revela más cosas sobre el individuo, sus motivaciones y punto de vista, que sobre el objeto bajo estudio.

Conforme a los resultados de una encuesta realizada en abril del presente año, los dominicanos que apoyan el RD-CAFTA sobrepasan el número de los que se oponen, en una proporción de dos a uno. Su opinión es que la razón fundamental de dicho tratado es “ayudar al crecimiento económico de ambos países”; consideran también que su intención es “promover mercados abiertos y el libre comercio en el mundo”.

(10) El décimo es otro “beneficio de transformación”, un punto extremadamente importante dentro de este acuerdo: combinado con el programa acordado con el Fondo Monetario Internacional, ofrece un poderoso incentivo para reformar el sistema fiscal. El sector privado dominicano lleva mucho tiempo insistiendo en la necesidad de una reforma fundamental, lo cual siempre es una actividad sumamente difícil de llevar a cabo. Por ejemplo, durante la transición presidencial del año 2004, el Presidente Mejía y su administración trabajaron con el equipo económico del nuevo gobierno, tratando de encauzar las finanzas nacionales nuevamente hacia el equilibrio. El paquete impositivo que salió del Congreso el pasado septiembre produjo muchos menos resultados que los propuestos inicialmente, y estaba básicamente orientado hacia los impuestos al consumo. Bajo ninguna manera fue una “reforma” del sistema fiscal; y sectores influyentes abogaron por y obtuvieron un impuesto proteccionista en contravención a las obligaciones establecidas por la Organización Mundial del Comercio, y el acuerdo recién firmado con los socios de CAFTA, una medida que estuvo a punto de anular la participación del país en el tratado de libre comercio.

Este es el momento de intentarlo de nuevo – y reconozco que la labor no será fácil.

El Órgano de Solución de Diferencias de la OMC concluyó que la “comisión cambiaria” del trece por ciento cobrada por Aduanas es inconsistente con los compromisos de la República Dominicana con la OMC. Por lo tanto, el país tendrá que modificar esta medida de manera conforme con las disposiciones de la OMC.

La deducción lógica es que el deseo de la Asociación de Industrias, de que dicha comisión sea abolida, debiera ser complacido inmediatamente mediante un acto de la Junta Monetaria.

En la actualidad, más del 31% de los ingresos del gobierno proviene de impuestos al comercio, que después del ITBIS son la segunda mayor fuente de ingresos. La modificación de la “comisión cambiaria” y la eliminación de las tarifas sobre la mayoría de los productos estadounidenses requerirá una reestructuración importante del presupuesto del gobierno – y probablemente, cambios fundamentales en sus fuentes de ingreso.

Las decisiones sobre la composición de los impuestos son responsabilidad soberana de la República Dominicana – es decir, deben ser determinadas por un consenso negociado entre todos los participantes, y a la vez, la reforma fiscal debe ser consistente con los compromisos de la República Dominicana con la OMC y con RD-CAFTA. Esto tomará tiempo.

En mi humilde opinión sería un terrible error dilatar la ratificación del acuerdo de libre comercio hasta que se haya completado la reforma fiscal. La República Dominicana perdería la competencia regional ante aquellos miembros del CAFTA que ya han ratificado el tratado.

Animo a los líderes dominicanos a que avancen rápidamente, ahora, en la ratificación del RD-CAFTA, puesto que el hecho de que ustedes se unan al endoso de El Salvador, Honduras y Guatemala junto a la exitosa visita del Presidente de la República en Washington hace dos semanas, acelerará el proceso de aprobación en el Congreso de los Estados Unidos.

(11) El onceavo beneficio de mi lista es el hecho de que la realidad del RD-CAFTA atraerá la atención a un tema de fundamental importancia: cómo mejor determinar y otorgar los beneficios de transformación del RD-CAFTA al sector agrícola. Esta es un área en la cual es absolutamente esencial formular una visión nacional, basada en datos concretos en vez de en los sueños febriles que han sido parte de alguna de la propaganda y retórica contra el tratado de libre comercio en los últimos diez meses. El país tiene tiempo suficiente para hacer esto, puesto que los negociadores acordaron calendarios generosos para la implementación gradual de acceso al mercado de los productos más sensitivos, con períodos de 15 y hasta 20 años.

Les recuerdo, sin embargo, que dicho calendario empieza a correr el día que el CAFTA entre en vigencia, sea o no la República Dominicana parte del acuerdo en ese momento. No pueden ustedes darse el lujo de esperar.

Es una característica del proceso de desarrollo económico que conforme un país se hace más rico la industria y los servicios se expanden, mientras que la parte agrícola de la producción nacional se reduce. En este aspecto, permítanme ofrecerles algunas cifras: alrededor de un setenta por ciento de la población dominicana vive en zonas urbanas. En la actualidad, la agricultura emplea a un diecisiete por ciento de la mano de obra dominicana y genera menos de un once por ciento del producto interno bruto. Un treinta por ciento de la población dominicana, incluyendo tanto la urbana como la rural, es pobre. Comparen esas cifras con la situación en Guatemala, por ejemplo, el único de los países centroamericanos con una economía de tamaño comparable. Allí, el cincuenta por ciento de la mano de obra trabaja en la agricultura, produciendo un veintidós por ciento del PIB – en un país en el que tres cuartas partes de su población vive en la pobreza.

El reto de la transformación es el de encontrar formas de proveer asistencia, educación, herramientas e infraestructura a todas esas familias rurales a mediano y largo plazo, para permitirles a un gran número de ellos sustituir una ineficiente producción de productos agrícolas básicos con altos costos de producción, a la producción de productos y servicios con mayor valor agregado, permaneciendo en la medida de lo posible en sus propias regiones. Dada la proporción relativa de habitantes urbanos y rurales del país, y del relativamente alto ingreso per cápita de la República Dominicana, es totalmente factible llevar a cabo esta conversión gradual.

(12) Esto me lleva al doceavo punto, que tiene aún mayor “beneficio de transformación” – una vez más haciéndome eco de los comentarios de los analistas del Banco Mundial y observando las muchas y buenas recomendaciones del Informe sobre el Desarrollo Humano para el 2005 del PNUD. La aprobación inminente del RD-CAFTA subraya el hecho de que es fundamental invertir en bienes sociales – la educación, la salud y las infraestructuras – para permitirles a los dominicanos prepararse mejor para participar en la vida económica y social de la nación. En la plataforma de su partido y muchas de sus reflexivas presentaciones desde que asumió el poder, el Presidente Leonel Fernández ha articulado elocuentemente la importancia de la inversión social para lograr la posible participación de los ciudadanos en una economía abierta al mercado en un mundo globalizado. A través de las ayudas para el desarrollo administradas por el AID, mi gobierno está invirtiendo aproximadamente veinticuatro millones de dólares al año orientados, directa o indirectamente, a preparar a los dominicanos para hacer exactamente eso.

(13) Y finalmente, conjuntamente con los doce beneficios anteriores, ultimo es el más amplio de los “beneficios de transformación”. Se trata de la ratificación del RD-CAFTA como manifestación del compromiso de la República Dominicana con el hemisferio y con el mundo, colocando firmemente a la nación como defensora del libre comercio, la competitividad económica y la cooperación pacífica multinacional. EL RD-CAFTA amplió significativamente los compromisos recíprocos ya existentes en los tratados de libre comercio de la República Dominicana con los estados centroamericanos. Espero que una vez el RD-CAFTA entre en vigor en julio de este año, este hecho contribuya a mantener el avance hacia una Zona de Libre Comercio en las Américas. El Presidente Fernández y su gobierno han aceptado los compromisos asumidos frente a la Organización Mundial del Comercio y los órganos que la componen. Los Estados Unidos espera el apoyo en la OMC de la República Dominicana y de otros socios comerciales cercanos, conforme seguimos persiguiendo nuestras muchas propuestas en dicha organización, incluyendo la iniciativa de reducir el número de subsidios a la producción agrícola a nivel mundial.

Si CAFTA no es ratificada, los pobres de la región no van a poder mejorar su condición y por el contrario su posibilidad de progresar van a ser minimizadas grandemente. Citó al Embajador Robert Zoellick que negoció el acuerdo. “Si CAFTA es derrotada no va a ser reemplazada por un mítico acuerdo perfecto, que incorporaría todos los deseos de sus oponentes en vez, Centro América y la República Dominicana estarán en una permanente desventaja. Si CAFTA se cae, los derechos laborales en Centroamérica y República Dominicana no van a ser fortalecidos, en vez la competencia para los empleos va a ser más desesperante y va a empeorar la condición de los sindicatos y los trabajadores”.

Es un gran privilegio, y uno de los mayores satisfacciones de mi función como representante del Presidente Bush ante el Gobierno dominicano, y ante el pueblo dominicano, trabajar con la Cámara Americana de Comercio. Como líderes empresariales ustedes son los miembros más reflexivos, exitosos y conscientes, y con mayor influencia en esta sociedad; y además tienen la ventaja, debido a su relación con los Estados Unidos y con la República Dominicana, de servir tanto como puente y como intérpretes para ambas sociedades.

La Cámara Americana de Comercio demostró su liderazgo y su compromiso con estos principios compartidos cuando se creó, después de mucha discusión y análisis la Coalición a favor del RD-CAFTA, y la incluyó en su vigorosa agenda por todo el país para explicar las realidades del tratado y para contrarrestar los alegatos sin fundamento en contra del RD-CAFTA. Ha solicitado un examen objetivo de los hechos y un diálogo razonable en busca de un consenso – tanto sobre lo que es mejor para la sociedad dominicana, como sobre la forma de hacerlo realidad.

Estoy convencido de que con la ayuda de la Cámara Americana de Comercio y sus miembros, nuestros respectivos países serán aliados más unidos y se apoyarán mutuamente en los momentos de cambio y ante los retos que se presenten en el camino, algunos de los cuales he descrito para ustedes en el día de hoy. Nuevamente, gracias en nombre de mi Presidente y de mi gobierno y, gracias, a nivel más personal, de mi parte y de la de mi familia.

santodomingo.usembassy.gov

1 Comments:

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