CAFTA: Un paso importante hacia la Liberación de los Mercados
Este Acuerdo no sólo nos acerca a la implementación del ALCA (Acuerdo de Libre Comercio de las Américas) o FTAA (Free Trade Agreement of the Americas), sino que tendrá un impacto positivo para los países firmantes y para los Estados Unidos reduciendo significativamente las barreras comerciales entre las partes. Otros aspectos fueron tomados en consideración los cuales añaden medidas de protección y homogenización en lo que se refiere al comercio internacional y los parámetros a seguir.
Los Estados Unidos están comprometidos a promover la apertura de los mercados a nivel global. Este compromiso es un paso lógico y va “mano a mano” con la globalización y la rápida evolución de las NTIC’s (Nuevas tecnologías de la Información y Comunicación) entre otros factores influyentes.
El CAFTA va más allá de de los acuerdos firmados con Chile y Singapur. Entre los beneficios para el comercio se encuentran las siguientes ventajas:
· Viabilización del comercio entre las partes
· Promoverá y protegerá las inversiones
· Recortara drásticamente las tarifas en los bienes
· Removerá las barreras para el comercio y los servicios
· Proporcionara avanzadas regulaciones para la protección de los “Derechos Intelectuales”
· Promoverá la implementación de regulaciones de transparencia
· Fortalecerá las condiciones de Empleo y Medio Ambiente
· Facilitara un efectivo sistema de “Resolución de Disputas”
Todo no es Color de Rosa
no todo es “Color de Rosa”, existen riesgos y retos que necesitan ser superados. El CAFTA toma en consideración muchos de los riesgos, pero no todos, e implementa medidas que reducen los posibles efectos negativos que este Acuerdo pudiese traer consigo.
Sin embargo, para una exitosa y rápida transición al Libre Comercio es sumamente importante que las regulaciones y medidas de protección sean acogidas con la mayor rapidez y transparencia posible.
El riesgo y reto mayor, hasta cierto punto inevitable, es la desaparición de muchos negocios pequeños y medianos tanto en los países centroamericanos como en los Estados Unidos. Este riesgo trae consigo el desempleo y la re-ubicación de esta fuerza laboral en otras actividades. Este “síndrome” característico de cualquier cambio en las estructuras comerciales es “transitorio”. El tiempo de equilibrio depende en gran parte a la disposición de los países a implementar no solo las regulaciones sino ha establecer “modelos comerciales” con parámetros internacionales. La gran cuestionante es ¿Están estos países listos para modernizar y modificar sus esquemas comerciales y socio-políticos ajustándose así a la realidad global?
A primera vista luce casi una imposibilidad que países como Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua puedan, dado a sus niveles de desarrollo, superar los retos que estos acuerdos implican. Muchos economistas y expertos en la materia predicen que los impactos negativos serán severos y que tomaría muchos años el lograr el equilibrio para obtener un beneficio real. Estas aseveraciones, aunque fundamentadas, están muy lejos de la realidad.
La base para el desarrollo se fundamenta en el comercio y en un verdadero “Estado de Derecho”. El libre Comercio es una realidad que implica la aceleración y modernización del Estado junto a los modelos de comercio los cuales se verán forzados a cambiar expeditamente para evitar así las predicciones fatalistas.
Cada día el mundo se hace más pequeño. La integración cultural, comercial y socio-política son indispensables para el desarrollo mundial. La “Homogenización” de los modelos y regulaciones comerciales son un gran paso de avance para la erradicación de la pobreza entre otros males y los estándares de vida de muchos países incluso los países desarrollados.
Como he reiterado en numerosas ocasiones el Libre Comercio es sumamente saludable para el beneficio toda la sociedad mundial. También he aseverado que nadie puede refrenar la evolución de la sociedad humana. Las regulaciones y modelos no solo para negociar sino para todas las áreas que abarca la globalización deben ser homogéneos incluyendo las comunicaciones, la migración y la seguridad social a nivel mundial.
Por lo tanto, el CAFTA es un paso de avance hacia un mundo mejor con mejores posibilidades para los consumidores, empresas y gobiernos que estén listos para enfrentar este reto “proactivamente”.
Lic. Genaro D. Salom